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CURIOSIDADES NUMÉRICAS DE LA BIBLIA

La Biblia contiene infinidad de números, cuya interpretación mística ha dado lugar a innumerables volúmenes. Menos conocidas son otras alusiones matemáticas, como las que siguen:

En vez de contar, como ahora, mis pasos (Job, 14,16)...

Enséñanos a computar nuestros días (Sal. 90,12).

Y de vosotros hasta los cabellos de la cabeza están todos contados (Mt. 10,30).

Comenzaron los hombres a multiplicar (Gén 6,1).

Siguieron multiplicando en el NT (II Pe 1,3; II Cor 9,10).

Realizaban divisiones (Gén 15,10; Núm 31,27).

Sumas (II Pe 1,5).

Restas (Gén 18,28).

Aprendieron a “sacar raíces” (Ez 17,9).

Y a luchar “contra las potencias” (Ef 6,12).

En varias ocasiones se habla de matrices (Ex 13,12,15; 34,19; Núm 3,12; 18,15).

Ezequiel decía que los “aros” infundían “temor” (Ez 1,18).

Jeremías lamentaba las “abominaciones” en “los campos” (Jer 13,27).

A Pedro lo molestaron “cuatro cuaternios” (Ac 12,4).

Jesús pensaba mal de quien “reclama signo” (Mt 16,4).

Otras curiosidades extremales, recogidas por Dmitri Borgmann, el primer especialista estadounidense en eulogología:

El versículo más corto de la Biblia: “Lloró Jesús” (Jn 11,35).

Íd. en el AT: “Eber, Peleg, Reú” (I Cr 1,25).

El más largo: Ester 8,9.

La palabra más larga de la Biblia: Majer-salal-jasbaz 816 letras), en Is 8,1.

El hombre más alto de la Biblia: no es Goliat (seis codos y un palmo, I Sam 17,4), porque se dice que Og, rey de Basán, dormía en una cama de nueve codos de largo (Dt 3,11).

El hombre de menor estatura no es Bildad el sujita, amigo de Job (Jb 8,1), sino Habacuc, quien dijo: “Sobre mi puesto me colocaré” (Hab 2,1).

El pasaje central de la Biblia es el Salmo 118, que casualmente se halla entre el capítulo más corto (117) y el más largo (119)[1]. Dentro de ese capítulo, el versículo 8-9 dice:

Mejor es refugiarse en Yahveh que poner confianza en el hombre.

Mejor es refugiarse en Yahveh que poner confianza en los príncipes.

En el AT nueve salmos son acrósticos alfabéticos, así como los primeros cuatro poemas de los cinco que componen las Lamentaciones de Jeremías y el poema de Proverbios 31:10-31, que enumera las virtudes de la buena esposa.

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