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Biblias raras y hombres famosos

Seguramente usted tiene una Biblia. Es probable que su vecino tenga una Biblia. Millones de personas en el mundo tienen una Biblia. Pero no deja de tener cierta fascinación saber que el legendario pelotero Babe Ruth también tuvo una Biblia, así como el célebre Elvis Presley y muchos de los presidentes de los Estados Unidos y del mundo.

¿Qué tanto influyeron las Sagradas Escrituras en la vida de estos y otros personajes famosos que hicieron historia leyendo la Biblia? Solo Dios sabe.

Vea esta interesante recopilación.

Versículos de la Biblia que inspiraron a gigantes de la historia
Juan 6.37, el texto sobre el que Juan Bunyan, renombrado escritor inglés, predicó a las multitudes:
“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.”

Romanos 3.24-25, el texto que salvó al poeta Guillermo Cowper del suicidio:
“Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.”

Romanos 1.17, el texto que hizo de Martín Lutero el héroe de la Reforma:
“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.”

Marcos 12.34, el texto que consoló el alma afligida de Juan Wesley:
“Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.”

Mateo 28.19-20, el texto que hizo del famoso explorador escocés David Livingstone un misionero:
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

Juan 17.3, el texto sobre el que el célebre reformador escocés Juan Knox fundó toda su esperanza:
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

Isaías 54.2, el texto que inspiró en el misionero Guillermo Carey una visión mundial:
“Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.”

1 Juan 5.4, el texto que hizo de Guillermo Penn un conquistador:
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.”

Aprecie también lo que hombres célebres dijeron acerca de la Biblia
Estoy leyendo el libro de Job y me ha producido un éxtasis extraño. Dejé el libro a un lado y estuve paseando como un león enjaulado durante horas y horas, casi sin poder contener las lágrimas. Este libro fue uno de los primeros que se apoderaron de mí y cuyo recuerdo no me ha abandonado durante el resto de mi vida.
Fedor Dostoievski

La majestad de las Escrituras me asombra; la santidad del evangelio habla a mi corazón. Ved los libros de los filósofos, con toda su pompa; ¡que pequeños son en comparación a la Biblia! ¿Podrá creerse que este libro, a un tiempo tan sublime y tan sabio, sea obra de los hombres?
Juan Jacobo Rousseau

La razón de que encontramos tantos lugares obscuros en la Biblia es, en gran parte, porque hay muchos lugares obscuros en nuestros corazones.
A. Tholuck

La existencia de la Biblia como un libro para el pueblo es el mayor beneficio que ha experimentado la raza humana.
Emmanuel Kant

Siempre he dicho y diré que el estudio del Sagrado Volumen hará mejores ciudadanos, mejores padres y mejores esposos.
Tomás Jefferson

Es el Evangelio la más preciosa dádiva que Dios ha podido enviar al mundo.
Montesquieu

No hay filosofía más sublime que la conocida con el nombre de Sagrada Escritura.
Isaac Newton

Stanley, yo he leído la Biblia cuatro veces mientras estaba esperando en Manyuena. Todo lo que soy lo debo a Cristo Jesús, revelado para mí en su Libro divino. ¡Oh, Stanley, Stanley, aquí está el manantial de la fuerza y del poder que transforman!
David Livingstone

Tu Palabra no muere, nunca muere, porque vive. No muere tu Palabra Omnipotente porque es la vida misma, y la vida no vive, vivifica.
Miguel De Unamuno

Si fuese necesaria otra razón para demostrar que la Biblia es la Palabra de Dios a los hombres, me bastaría observar el modo como satisface las necesidades de cada ser humano, y si alguien objeta diciendo que es sólo palabras de hombres, entonces yo le invito a producir otra colección de escritos que dé al pecador una conciencia limpia.
Billy Graham

Considere la influencia de la Biblia en el arte
La influencia de la Biblia en la literatura, la música, la escultura y la arquitectura ha sido inmensa, apasionada y sorprendente. Bastaría mencionar algunos clásicos.

En la literatura:
• Las obras inmortales de John Milton, sobre todo El Paraíso perdido (1667), uno de los grandes poemas de la literatura universal, donde se narra la historia de la caída de Adán.
• Las bellas traducciones del libro de Job y del Cantar de los cantares, logradas por Fray Luis de León.
• El incomparable Cántico espiritual, de San Juan de la Cruz.
• El prólogo del Fausto de Goethe, inspirado en el libro de Job.
• Los cuentos de Tolstoi.
• Las novelas de Dostoievsky.
• El progreso del peregrino, de Juan Bunyan.

Grandes obras de la música, de igual forma, están basadas en temas bíblicos, como:
• Los corales y pasiones de Juan Sebastián Bach. En su lecho de muerte (1750), Bach dictó a su hijo político Cristián la música de la coral Estoy ante tu trono, y cuando terminó dijo: “Será la última música que componga en este mundo.”
• Los oratorios del compositor alemán Haendel.
• En el terreno de la música popular, los Negro spirituals de los Estados Unidos, los villancicos y muchas otras tonadas religiosas.

Aunque la escultura se originó en el paganismo, pueden admirarse grandes obras con temas de la Biblia:
• El Moisés de Miguel Angel es un bellísimo ejemplo.
• También los Cristos de piedra de las catedrales de Chartres y de Amiens.
Pero donde la influencia de la Biblia ha sido mayor es en la arquitectura de los templos, especialmente en los de estilo gótico y de la Edad Media.
A las catedrales de ese tiempo, decoradas con infinidad de motivos bíblicos (aunque junto a temas seculares e incluso paganos), se las ha llamado “Biblias de piedras”. Sus tímpanos, vitrales y fachadas exponían pasajes bíblicos de manera gráfica a un pueblo en su mayoría analfabeto.

Si de traductores se trata…
Se cuenta que Martín Lutero (Sajonia 1486-1546), que tradujo la Biblia al alemán, a veces pasaba varios días para conseguir el equivalente exacto de una palabra y lograr así la mejor traducción. Tomando lo anterior como referencia, ¿se imagina usted cuánto tiempo se necesita para traducir una Biblia completa?

Repacemos algunos ejemplos históricos:
• San Jerónimo invirtió 22 años (383-405) para terminar su traducción, la Vulgata Latina, que contiene también revisión y recopilación, y la cual hizo por encargo del Obispo Dámaso, de Roma.
• Wycliffe gastó 22 años en su versión, la primera completa de las Sagradas Escrituras en una lengua moderna: el inglés. Este insigne varón y sabio virtuoso fue condenado por su herejía (!); sus restos fueron exhumados cuarenta y cuatro años después de su muerte, quemados y arrojados a un río en Warwickshire, dijeron que para su eterna estigma.
• Casiodoro de Reina, el primer traductor de una Biblia completa al castellano, trabajó durante un período de doce años. Después su compañero Cipriano de Valera reeditó la versión, luego de haberle dedicado veinte años en trabajos de cotejo y revisión.
• Los traductores de la King James tardaron cinco años. Unos 54 sabios, reunidos por comisiones en Cambridge, Oxford y Westminster, por orden de Jacobo I, dieron al mundo de habla inglesa su obra maestra. Constituyó una labor de 270 años-hombre.
• La Sociedad Bíblica de la India publicó la Biblia completa en tibetano, la cual se debió a un grupo de misioneros moravos, que trabajaron sucesivamente durante un período de más de noventa años.

La Biblia más antigua en castellano
El proceso de traducciones de los textos bíblicos a lenguas hispánicas se produce hacia el siglo XIII. Los restos más antiguos existentes de una traducción completa de una Biblia al castellano son los de la llamada Biblia Prealfonsina, que se conservan en la biblioteca de El Escorial, en España.

También del siglo XIII, la Biblia Alfonsina (nombre en alusión a su patrocinador, el rey de Castilla y León Alfonso X el Sabio) es una traducción de toda la Vulgata latina al castellano. La Biblia Alfonsina vio la luz en el 1280 y es parte de la Gran e general Estoria. Consiste en una especie de paráfrasis resumida de la Biblia desde el Génesis hasta el Nuevo Testamento, y viene a ser la primera traducción al castellano del texto bíblico ampliamente reconocida.

La primera Biblia completa que apareció en castellano fue la versión de Casiodoro de Reina, impresa en Basilea en el año 1569. Casiodoro de Reina nació en Sevilla, España, y estudió en un monasterio. Empleó doce años en su trabajo de traducción, terminando todo el Antiguo Testamento en 1567.

En Basilea, Reina traduce el Nuevo Testamento, e imprime la Biblia entera en 1569; se trata de la primera traducción de la Biblia al castellano a partir del hebreo y del griego. La financiación de esta Biblia fue posible, además de al propio esfuerzo y dinero de Reina, gracias al legado que le dejara para este fin Juan Pérez de Pineda, traductor de un Nuevo Testamento unos años antes, y a la ayuda de amigos en Francfort.

La tirada inicial de la llamada Biblia del Oso fue de 2,603 ejemplares, pero solo una parte de esa edición fue encuadernada con la portada en la que aparece un oso erguido, lamiendo con deleite el panal que cuelga de un árbol. Parece que los inquisidores encargados de confiscar la Biblia hallaban fácil su tarea debido al dibujo, por lo que el resto de la edición fue encuadernada con otra portada.

La Inquisición quemó a Casiodoro de Reina en efigie, en un auto de fe celebrado en Sevilla en 1562, y sus escritos fueron puestos en el Índice de Libros Prohibidos. Pero todo fue inútil, la Biblia del Oso continuó circulando y dando su miel. Casiodoro murió en 1594, en Francfort, donde se desempeñaba como pastor de una iglesia luterana.

Biblias raras y famosas
Poseer un ejemplar de una Biblia antigua, rara o famosa constituye un auténtico tesoro para museos y coleccionistas. Hay algunas ediciones de Biblias, como la que imprimió Johannes Gutenberg en 1460, cuyos tomos hoy en día tienen un precio incalculable.

La más famosa tienda de subasta por Internet de los Estados Unidos ofrece más de 10 mil ítems de Biblias para vender al mejor postor. De entre ellas se destacan varias cuya puja empieza en miles de dólares, por ser ejemplares únicos de primeras ediciones muy antiguas.

Pero no hay allí un incunable de la Biblia de Gutenberg. La Biblia de Gutenberg, conocida también como la Biblia de Mazarino (porque una copia se descubrió en 1760 entre los libros del político francés Giulio Mazarino) o la Biblia de 42 renglones, del impresor alemán Johannes Gutenberg, es una edición impresa en Maguncia, Alemania, entre los años 1455 y 1460.

Se estima que Gutenberg (conocido por sus contribuciones a la tecnología de la impresión) logró por primera vez imprimir, ilustrar y encuadernar 180 Biblias de 1,282 páginas cada una, a dos columnas de 42 renglones.

Hoy en día se piensa que existen sólo 60 Biblias de Gutenberg, 12 en pergamino y 48 en papel. Alemania posee 15 Biblias de Gutenberg, guardadas en su mayoría con mucho celo en bibliotecas de instituciones universitarias. La mejor de las copias existentes fue adquirida por la Biblioteca del Congreso de Washington en 1930. Parece ser que sólo quedan otras dos copias en excelentes condiciones, una en la Biblioteca Nacional de París y otra en la Biblioteca Británica de Londres.
Pero se trata, que quede claro, de una pasión por la Biblia como objeto de arte, como curiosidad bibliográfica que presta su atención al continente y no al contenido.

La Biblia en miniatura
Se dice que la Biblia es el libro por excelencia, “el Libro de los libros”, no solo porque es una colección o una serie de extraordinarios libros, sino también porque sus enseñanzas se elevan sobre todas las demás que se hayan escrito.

La Biblia se divide en dos grandes partes: Antiguo y Nuevo Testamento. En el tiempo, el primero abarca desde la fundación del mundo hasta la antesala de la llegada de Jesucristo. El segundo va desde el nacimiento de Jesús hasta los tiempos apostólicos. Y esto se sostiene como suficiente para servir de referencia a todo lo posterior que ha ocurrido en la historia.

La mayoría de las primeras copias del Antiguo Testamento fueron escritas en hebreo, y el Nuevo Testamento en arameo y en griego. Cada libro de la Biblia se presenta dividido en capítulos, y estos en versículos. Toda la Biblia contiene 1,189 capítulos, subdivididos en 31,110 versículos.

La Biblia fue dividida en capítulos en el siglo XIII (entre los años 1234 y 1242), por el teólogo Stephen Langhton, entonces Obispo de Canterbury, en Inglaterra, y profesor de la Universidad de París.

La división del Antiguo Testamento en versículos fue establecida por estudiosos judíos de las Escrituras, llamados masoretas. Con hábitos monásticos y ascéticos, los masoretas dedicaban sus vidas a la recitación y la copia de las Escrituras, así como a la formulación de la gramática hebraica y las técnicas didácticas de la enseñanza del texto bíblico. Fueron ellos los primeros que –entre los siglos IX y X– dividieron el texto hebraico (del Antiguo Testamento) en versículos. Influenciado por el trabajo de los masoretas en el Antiguo Testamento, un impresor francés llamado Robert d’Etiénne dividió el Nuevo Testamento en versículos en el año 1551. D ‘Etiénne vivía entonces en Génova, Italia.

Hasta buena parte del siglo XVI, las Biblias eran publicadas solamente con divisiones en capítulos. Sucedió así, por ejemplo, con la Biblia que Lutero tradujo al alemán, alrededor del 1530. La primera Biblia que incluyó totalmente la división de capítulos y versículos fue la llamada Biblia de Ginebra, publicada en 1560, en Suiza. Los editores de la Biblia de Ginebra optaron por los capítulos y versículos reparando en la gran utilidad que tenían para la memorización, localización y comparación de pasajes bíblicos.

El Antiguo Testamento consta de 39 libros, escritos por diferentes autores en su mayoría de identidad desconocida. Generalmente estos libros se dividen en históricos, poéticos y proféticos.

El libro más largo es el de Salmos.
El libro más corto es Abdías.
El Salmo más largo es el 119.
El Salmo más corto es el 117.
El capítulo más largo es Números 7.
El capítulo más corto es Ester 10.
El versículo más corto es Éxodo 20.13.

El Nuevo Testamento, por su parte, consta de 27 libros, escritos por ocho autores, a saber: Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Pablo, Pedro, Santiago y Judas. Estos libros se dividen en históricos, epístolas y proféticos.

El libro más largo del Nuevo Testamento es el Evangelio según Lucas.
El libro más corto es la segunda carta de Juan.
El capítulo más largo es Lucas 1.
El capítulo más corto es Apocalipsis 15.
El versículo más largo es Apocalipsis 20.4.
El versículo más corto es Juan 11.35.

El texto o versículo central de la Biblia es el que se conoce como “la Biblia en miniatura”, y se encuentra en el Evangelio según Juan, capítulo 3, versículo 16, que reza así:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.”

[Artículo tomado de EnVerdadTeDigo.com]

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