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No se turbe tu corazón

La verdad es que ya no se puede ver el televisor o escuchar la radio sin que escuchemos acerca de posibles guerras que están al desatarse. Estamos viviendo en tiempos difíciles, estamos viviendo en tiempos proféticos. Solo tenemos que examinar la Palabra de Dios y nos daremos cuenta que las señales están siendo dadas. Como les dije, no se puede ver el televisor o escuchar la radio sin escuchar de que Irak tiene a su disposición armas bacteriológicas, armas cual pueden causar la muerte de miles de personas con un solo uso. También escuchamos acerca de Corea del norte, cuya nación ha abiertamente roto todos los convenios que existían entre las naciones y ahora esta desarrollando bombas nucleares, armas cual también con un solo uso mataran a miles de personas. El mundo no se ha dado cuenta todavía que estamos al punto de una tercera guerra mundial. Les digo esto porque cuando examinamos la Palabra de Dios y lo comparamos con los acontecimientos actuales, no hay que ser un genio para darse cuenta que la situación es bien grave. ¿Por qué les digo esto? Pasemos ahora a la Palabra de Dios y veamos si lo que les digo es cierto.

Mateo 24:3-12 - Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. 6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8 Y todo esto será principio de dolores. 9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Antes de proceder quiero dejar bien aclarado que esta predica no tiene el propósito de asustar o amedrentar a nadie; tampoco clamo conocer el día ni la fecha cuando sucederá lo inevitable, es decir cuando este mundo de maldad se terminara, cuando nuestro Señor regresara para hacer justicia; “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre “(Marcos 13:32). Esta predica es con el propósito de llamar a los creyentes a un arrepentimiento, esta predica es con el porosito de llamar a los creyentes ha obrar para Dios. Esta predica es con el propósito de despertar a muchos en el Cuerpo de Cristo que se han quedado dormidos en los bancos y las sillas de las iglesias. Con el propósito de despertar a muchos que se han acomodado tanto que no se dan cuenta que el Señor esta a la puerta. Muchos piensan que tenemos tiempo, muchos piensan que mañana tendrán tiempo de arrepentirse, que mañana tendrán tiempo de iniciar una vida nueva, pero si esta es tu manera de pensar, recuerda que el mañana no se le garantiza a nadie; “!Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 14 cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. 15 En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” (Santiago 4:13-15). Sé que muchos ya deben estar pensando que todo esta muy lindo, y que todo esta muy bien, pero ¿cómo se aplica la advertencia de Jesucristo en estos versículos que hemos leído en el día de hoy a nosotros? Comencemos pues a analizar los puntos clave de esta gran advertencia.

Primero, aquí leemos que el Señor nos dice: “Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.” Quiero que nos detengamos aquí por unos segundos y examinemos esta palabra aquí “Cristo.” Esta palabra ha pasado a ser sinónima con el nombre de Jesús, pero esta palabra tiene su propia definición. Esta palabra tiene su origen de la palabra Griega “kristos” cuya definición es “el ungido.” ¿Por qué es tan importante que hagamos esta distinción?

La razón es fácil; solo tenemos que abrir nuestros ojos y veremos que a través de la historia, y en nuestros días, han existido, y existen numerosas personas que claman ser los únicos que conocen o saben la verdad. Si nos ponemos ha analizar todas las diferentes sectas y religiones que existen en este mundo podremos ver que todas claman exactamente esto, todas claman que a través de sus doctrinas y teologías se puede alcanzar a Dios. No quiero profundizarme mucho en este tema, ya que de hacer eso no lo pudiéramos terminar en este corto tiempo que tenemos, pero sé que todos ustedes conocen muy bien lo que les estoy diciendo. Conocen muy bien que existen sectas y religiones que no siguen la doctrina de Jesús, y que nunca lograran alcanzar a Dios; “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6). Así que claramente podemos ver que esta advertencia de Jesús en estos versículos ya se ha cumplido, y se esta cumpliendo, porque son muchos los que se han levantado clamando ser los poseedores de la verdad, son muchos los que se han levantado clamando que solo a través de su religión o secta podrá una persona ser salva o obtener vida eterna. Pero la salvación y la vida eterna no son porque pertenezcamos a una iglesia, o seamos miembros de un concilio o denominación, la salvación es solo por obra y gracia de Dios; “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9). No existe nada en este mundo, o nadie en este mundo que nos pueda salvar, no existe institución que nos pueda garantizar vida eterna, solo existe uno y su nombre es Jesús; “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. 12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:11-12). Pero esto no ha detenido a todos aquellos que predican un evangelio diferente, que tergiversan las escrituras para acomodarlas según sus necesidades, y es por eso que Jesús nos dice: “Mirad que nadie os engañe.”

Segundo leemos: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8 Y todo esto será principio de dolores.” Sin duda alguna todos hemos escuchado de guerras y de rumores de guerras. Sin duda alguna muchos nos preocupamos al ver como los pactos y sistemas establecidos por el hombre se desvanecen en solo un abrir y cerrar de ojos. A través de la historia todos hemos podido ver como nación se ha levantado contra nación; hemos visto como miles de personas mueren a diario de hambre, si lo oyeron bien, de hambre; hemos visto como muchos han perdido sus vidas en terremotos; pero ninguno de nosotros hemos visto como mueren las personas a causa de las “pestes.” Estoy seguro que todos estudiamos en la escuela historia, estoy seguro que todos conocemos que en tiempos antiguos miles de personas murieron a causa de las pestes o pestilencias, pero con la tecnología avanzada de hoy en día, hace ya mucho tiempo que no existe tal catástrofe. La ciencia y los avances en la medicina han erradicado casi toda pestilencia del mundo, pero esta misma tecnología y avances en la medicina hoy en día están siendo utilizados no para el bien, sino para el mal. No están siendo utilizadas para ayudar al hombre, sino siendo utilizadas para matar al hombre. La tecnología que existe hoy nos permite que tengamos mucho más que personas en tiempos antiguos nunca se pudieron imaginar. Les hablo de cosas que muchos de nosotros tomamos por alto, cosas que muchos de nosotros no pensamos en ellas. Un ejemplo de esto seria la electricidad. ¿Cómo se produce la electricidad en este país? Existen muchas maneras, pero la que es más eficiente y barata es producida en las plantas nucleares. También existen tratamientos médicos nucleares, tratamientos que sanan, y procedimientos que permiten que los doctores puedan diagnosticar una enfermedad o padecimiento usando la ciencia nuclear. ¿Pero se ha concentrado el hombre en esto? ¿Ha usado el hombre esta tecnología estrictamente para el bien de la humanidad? La respuesta en ¡NO! El hombre ha usado esta tecnología para matar al hombre. Esto si es algo que hemos visto en nuestro tiempo, hemos visto como el hombre ha usado bombas atómicas y ha destruido ciudades completas y a todos los miles de habitantes que había en ellas. Existen muchas naciones que poseen esta tecnología, existen muchas naciones que nunca han usado tal arma, pero como podemos ver hoy en día existen también muchas naciones que están comprando o desarrollando esta tecnología no con el propósito de ayudar a sus habitantes, sino vemos que lo hacen para estar preparados para la guerra.

Naciones donde miles de sus habitantes mueren a diario debido al hambre, pero que no titubean en gastar millones de millones de dólares para adquirir o desarrollar tales armas. También tenemos a muchas naciones que usan la ciencia, que usan los avances en la medicina no para erradicar esas otras enfermedades que existen, sino para causar enfermedades que maten. ¿Cómo así pastor? Esta es la gran realidad acerca de las armas bacteriológicas. El hombre ha creado en laboratorios enfermedades mortales, ha creado virus resistente a todo tipo de antibiótico con el solo propósito de matar. No pretendo ser un experto en estas cosas, y Dios sabe bien que no poseo un titulo en biología ni mucho menos, pero si entiendo bien como funcionan estas cosas. El infectar a miles de personas con un virus mortal no es nada difícil de hacer; solo toma a una persona malvada para lograr este propósito. Como les dije, no pretendo ser un experto, pero si sé que casi todo virus tiene un tiempo de incubación. Este es un tiempo cuando la persona no exhibe ningún tipo de síntoma, y por supuesto no sabe que ha sido infectada. Entonces, solo toma a una persona que se deje infectar por tal virus para en cambio esa persona infectar a muchos en su diario vivir. Existen numerosos virus y todos son transmitidos de diferentes maneras; unos son transmitidos al tomar o beber algo, y otros son transmitidos al respirar el mismo aire que otra persona; un simple estornudo o una tos infectara a todos los que le rodeen. Entonces, ¿qué sucede? Sin saber lo que nos ha ocurrido nosotros continuamos en nuestra rutina diaria, seguimos entrando en contacto con nuestras amistades y familiares, y sin saberlo, nosotros mismos le infectamos. Esto es como una cadena que no tiene fin, el fin es la muerte de toda aquella persona que hemos tenido contacto y la muerte de todas las otras personas que ellos han contactado, y así continua. ¿Es el arma bacteriológica una arma defensiva? Por supuesto que ¡NO! No es defensiva porque no solo causa la muerte de tu enemigo, causa la muerte de todos sin distinción. Entonces al examinar los recientes acontecimientos, sin duda alguna podemos ver que la advertencia de Jesús aquí, esta muy vigente en nuestros días. Todas estas cosas que están aconteciendo nos indican que Su regreso no esta tan lejos como muchos piensan; “y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.” (2 Pedro 3:4).

Tercero, aquí vemos que Él nos dice: “Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.” Nosotros no hemos tenido que sufrir por la tribulación, ninguno de los que nosotros conocemos ha sido entregado a morir por causa de Jesús, pero les digo que este simple hecho no quiere decir que esto no haya sucedió, y que no este sucediendo. A diario mueren muchos en países lejanos a causa del nombre de Jesús. Existen muchos que a diario son encarcelados y torturados por simplemente predicar el evangelio. Estas no son cosas que son publicadas en los periódicos, o las podemos ver en el televisor, o escuchamos de ellas en la radio, pero si les digo que sucede a diario. A causa de todas estas cosas lo que sucede es que como nos dice aquí la Palabra, “el amor de muchos se enfriará.” Esto es un grave problema en la iglesia, cuando nuestro amor por Dios se enfría, cuando ya no sentimos el ardor del Espíritu Santo en nosotros, entonces se nos hace fácil pecar. Se nos hace fácil faltarle a Dios, se nos hace fácil el vivir más preocupados con las cosas de este mundo, que el preocuparnos por nuestros hermanos y hermanas, y el preocuparnos por nuestra vida espiritual. Esto si es algo que todos hemos visto, pero también es algo que muchos permiten. Muchos creyentes permiten que las circunstancias y las preocupaciones les apague el fuego del Espíritu Santo; “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mateo 3:11). Muchos creyentes permiten que el demonio mentiroso tome potestad en sus vidas; tome potestad en los hogares, tome potestad en las familias, y destruya lo que Dios ha iniciado. La maldad en este mundo esta siendo multiplicada cada día más y más, este mundo no busca el rostro de Dios. Es por eso que les digo hoy, ¡despierta a la realidad! La realidad es que las señales están siendo dadas, y las profecías se están cumpliendo. Como les dije al principio, esta no es una predica para asustar ni amedrentar a nadie, es una predica para que despertemos a la realidad.

Para concluir. El Señor nos dice: “mirad que no os turbéis.” Pero, ¿qué quiere decir esto? ¿Quiere decir esto que no nos alarmemos? ¿Quiere decir esto que no prestemos atención? La respuesta es NO. Lo que Jesús nos dice aquí en el día de hoy es que prestemos atención y que no permitamos que estas cosas que están sucediendo, estas cosas las cuales nosotros no podemos controlar, nos desvíen de los caminos de Dios. Tenemos que concentrarnos en el camino que importa, tenemos que concentrarnos en solo Él. Nosotros todos tenemos que buscar más el rostro de Dios; “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” (Isaías 55:6-7). Si las personas en este mundo en vez de estar tan preocupados con las cosas terrenales, con las cosas que no son duraderas, buscasen más de Dios las cosas no estarían como están. Si el pueblo de Dios buscase más de Él, pues entonces no sufriríamos como en muchas ocasiones sufrimos. El tiempo del regreso del Señor esta cerca, no podemos permitir que nuestra fe flaquee, no podemos permitir que nuestros corazones se turben de tal manera que le faltemos a Dios. ¿Cómo podemos lograr esto? Lo logramos a través del arrepentimiento, lo logramos aceptándole como nuestro Rey y Salvador personal, lo logramos haciendo la voluntad de Dios. Pueblo de Dios escucha hoy Su advertencia; pueblo de Dios escucha hoy Su voz; “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (Apocalipsis 3:20). No podemos dejar caer nuestras defensas, no podemos permitir que nuestra fe sea afectada por estas cosas, tenemos que perseverar en todo momento. Los dejo con estas palabras de Jesús: “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

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