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Una iglesia con lámpara y aceite

Una iglesia con lámpara y aceite

No existe duda que la parábola de las diez vírgenes (Mateo 25:1-13) es un mensaje profético para nuestros tiempos, tiempos en que la venida de el Señor está a la puerta. Esta parábola comienza diciendo que el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Las diez vírgenes son la Iglesia de Jesucristo que esta esparcida sobre la faz de la tierra o la Iglesia universal la cual ha entrado en pacto con su Señor y por entrar en pacto con su Señor espiritualmente cuenta con un anillo, con el sello y las arras de su Espíritu Santo en nuestros corazones, (2 Corintios 1:22) pero también existe un escrito (evangelio) al cual tanto el Señor Jesucristo, como también su iglesia están comprometidos a cumplirla. En si todo esto nos habla de pacto o compromiso como un novio hace con una novia. En este caso nuestro Señor Jesucristo es fiel a su pacto, no así la novia que puede ser arrastrada a este mundo material, el cual también ofrece satisfacciones, aunque perecederas, no dejan de ser satisfacciones, que si el hijo de Dios se descuida puede ser arrastrado por el mundo. Mas El Señor nos ha equipado de tal manera, que su Iglesia o su amada no tenga justificación alguna para el fracaso. Nos ha equipado con su Espíritu Santo, con su palabra y con el recurso de la oración, con estos elementos y con su victoria en la cruz contra Satanás, la cual su Iglesia obtuvo desde el momento en que creyó en El.

Desde el momento en que creímos que Jesucristo tomo nuestro lugar en la cruz del Calvario, El Padre puso a Satanás bajo nuestros pies, es por esto que el Señor nos declara más que vencedores; más sin embargo existe un pueblo (Iglesia) que se ha obstinado en el consejo de su propio corazón y ha hecho a un lado los recursos o el equipo que su Señor le ha dado, para que sea mas que victoriosa, menospreciando algunos recursos y tomando otros, y los que toma no los toma para que su Señor lleve gloria, sino mas bien para alimentar su ego, es por esto que el Señor en esta parábola los declara insensatos.

I. Las diez vírgenes

Las 10 vírgenes son 2 iglesias, que aunque cuentan con los 5 ministerios cada una, la Iglesia insensata cae en el gravísimo error de la autosuficiencia, esta Iglesia llegó a un punto donde se sintió suficiente y dejó de depender de Dios, es la Iglesia apóstata que un día caminó de la mano de su Señor, pero que al sentirse satisfecha le da la espalda, ¿causas? La fama, el amor al dinero, el orgullo, la autosuficiencia, el pecado, la insensatez, etc. A causa de tales excesos viene la confusión (tinieblas que opacan sus lámparas) tomando lo salado por dulce y lo dulce por salado. De esta Iglesia es de donde salen los falsos apóstoles y los falsos profetas. “Y has probado a los que se dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos” Apocalipsis 2:2. La palabra de Dios nos dice que después de que Roboam consolidó el reino, dejó la Ley de Jehová (evangelio) y con el todo Israel (2 Cronicas12-1). Esto nos enseña que cuando un ministro se desvía, puede llevarse entre! los pies a toda una congregación y que tanto el apóstol como el evangelista y el discípulo, deben de ser dependientes de Dios, puesto que nuestro Dios es Dios imparcial. El Señor No justificará a nadie por muy grande que sea su jerarquía o posición dentro de la Iglesia.

II. Los recursos que nos hacen más que victoriosos

Tanto una Iglesia prudente como una Iglesia insensata salen a recibir al esposo. Las insensatas, nos sigue diciendo la parábola en el verso 3 “tomando sus lámparas no tomaron consigo aceite”. Mientras que las prudentes nos dice el verso 4, “tomaron aceite en sus vasijas juntamente con sus lámparas”, salieron al encuentro del esposo. ¿Qué significado tienen la lámpara, el aceite, y la vasija? La palabra de Dios nos dice que “la suma de su palabra es verdad” y con toda seguridad podemos decir que la “lámpara” es la palabra de Dios, puesto que el salmista David nos dice inspirado por el Espíritu Santo en el salmo 119:105 “lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera sobre mi camino”. Proverbios cap. 6:23 nos dice “porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz”. Entre tanto que el “aceite”, todos lo sabemos que es tipo del Espíritu Santo, pero que cuando es tipificado por “aceite” esto nos habla de una manifestación de poder, como cuando David fue ungido por Samuel, la palabra nos dice que “Samuel tomando el cuerno (tipo de poder) del aceite ungió a David en medio de sus hermanos” 1 Samuel 16:13. El aceite que se extraía de los olivos machacados era utilizado como combustible para el candelero que se encontraba en el Lugar Santo en el tabernáculo que levantó Moisés en el desierto, este candelero es! taba hecho de una sola pieza a martillo. Esto nos habla de Cristo (la palabra) en sus padecimientos quien vino a ser la lámpara o antorcha que nos alumbró el camino al Padre, pero que para poder alumbrar necesitó del aceite o combustible (poder) que el Espíritu Santo da para resplandecer en medio del martirio al cual fue sometido. Mientras que las vasijas somos cada uno de los que nos decimos ser cristianos. La palabra dice que somos tesoros en vasos de barro (2 Corintios 4:7), haciendo alusión al Espíritu Santo que se ha derramado en nosotros, es por esto que si tenemos un valor no es por nosotros mismos, sino por la gracia que nos favoreció por haber fijado nuestros ojos en la antorcha de nuestra salvación quien nos alumbro el camino al Padre, para venir a ser partícipes de su precioso Espíritu Santo siendo solo vasijas de barro.

III. El equilibrio entra la lámpara y el aceite

Existe hoy en día una Iglesia insensata que ha tomado su lámpara (evangelio) y ha olvidado que toda lámpara necesita de combustible y que solo el Espíritu Santo puede darle vida útil a la palabra. Así como el combustible solo puede darle el uso correcto a la lámpara y tanto se necesita de una lámpara como se necesita del combustible para poder alumbrar en medio de las tinieblas más densas o circunstancias extremas, como resplandeció Cristo en la cruz, lleno de amor y de perdón diciendo: “perdónales Padre porque no saben lo que hacen”. Más sin embargo, la Iglesia insensata aunque conozca la palabra de Dios de Génesis a Apocalipsis de memoria y la recite, si no depende del Espíritu Santo para que se la revele y lo fortalezca en el día de la prueba, (como vino el martillo sobre el candelero el cual es Cristo y resplandeció), así va a venir el martillo (prueba) sobre tu vida para ver como es que respondes, si resplandeces o si en ti solo hay tinieblas, si respondes conforme al Espíritu o conforme a tu carne y según como respondas determinará si hay aceite o estas seco, si solo eres letra porque la letra mata, más el Espíritu vivifica (2 cor 3:6), si eres de la Iglesia prudente o si eres de la Iglesia insensata. Como Iglesia debemos tener el equilibrio de la palabra y el Espíritu Santo. Una Iglesia con pura letra nos hace secos, muertos, arrogantes, insensatos. Por otro lado, una Iglesia que busca solo poder con una palabra raquítica es caer en el fanatismo puro, que seguramente no prevalecerá ante las asechanzas del diablo. El Señor nos dice por medio de Óseas 4:6 “mi pueblo fue destruido porque le faltó, conocimiento”. Mas la Iglesia que ha encontrado el equilibrio, entre la palabra y el Espíritu, mientras mas profundo sea su conocimiento así de profunda será su entrega y su pasión por alcanzar dichos propósitos; esto cuando esta lleno del Espíritu Santo.

IV. El clamor; la señal de que el esposa ya viene

Mateo 24 y Lucas 21 nos habla de estas señales que no son nada agradables pero que es necesario que acontezcan. Los discípulos le preguntaron a Jesús “-Dinos, ¿Cuándo serán estas cosas y que señal habrá de tu venida? El Señor respondió: -mirad que nadie os engañe, porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: Yo soy el Cristo, y a muchos engañarán. Oiréis de guerras y rumores de guerra; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca, pero aun no es el fin. Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino; y habrá pestes, hambres, y terremotos en otros lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os mataran, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, se entregaran unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” Mateo 24:3-14. Sobresalen dos frases en las palabras dichas por nuestro Señor: a) pero aun no es el fin, b) y entonces vendrá el fin. “Pero aun no es el fin”, y más adelante nos dice y “todo esto será principio de dolores”.

Este principio de dolores, que no es el fin, antecede al fin y es por el cual tendrá que atravesar toda la Iglesia sensata y prudente. Aquí hay una revelación preciosa: el tabernáculo que construyo Moisés en el desierto por mandato de Dios era la casa de Dios. Ésta estaba formada de tres departamentos principalmente, el Atrio (parte exterior), el Lugar Santo donde se encontraba la mesa de los panes, el candelero y el incensario de oro y solo dividido el por un velo se encontraba el Lugar Santísimo, ahí se encontraba el Arca del Pacto, un pequeño altar donde en medio de los querubines se encontraba la misma presencia de Dios, esta presencia de Dios encontró una mejor morada en nuestro Señor Jesucristo cuando estuvo aquí entre nosotros los hombres, más cuando nuestro Señor sube a los cielos a sentarse a la diestra del Padre, la casa de Dios vino a ser la Iglesia. La Iglesia como aquel tabernáculo cuenta con un Atrio, un Lugar Santo y un Lugar Santísimo. Sí, existe una parte de la Iglesia que se encuentra en el Atrio o camina conforme a la carne, otra que se encuentra en el Lugar Santo que toma el lugar de nuestra alma, estos son los que se mueven conforme a sus emociones por si sienten o no.

Cuando sabemos que el verdadero cristiano se debe de mover por obediencia. Se puede decir que esta es una Iglesia mediocre (que cree a medias o que medio hace), es la Iglesia tibia que el Señor vomita de su presencia (Apocalipsis 3:16) y desafortunadamente son muy pocos aquellos que se encuentran en el Lugar Santísimo. Esta área corresponde al espíritu del hombre donde viene a morar el Espíritu Santo de Dios y son muy pocos los que están atentos a la voz del Espíritu Santo para moverse conforme a su voluntad. Aquí podemos encontrar a una Iglesia prudente y a una Iglesia insensata; la Iglesia insensata es la que se mueve conforme a su emoción y a su carne por encontrarse en el Lugar Santo y en el Atrio, y la prudente es la que se encuentra en el altar, en el Lugar Santísimo que es la misma presencia de Dios puesto que es ahí donde Él mora y es ahí donde escuchamos la voz de Dios para ponerla por obra. Apocalipsis 11:1,2 nos dice: “Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: levántate y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. Pero el patio (Atrio) que está fuera del templo déjalo aparte y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollaran la ciudad santa cuarenta y dos meses.” Si se compara el primer verso con Ezequiel Cáp. 9 verso 4 y Apocalipsis 11:1,2 ahí hay un pueblo de Dios que clama y gime a causa de los pecados y abominaciones de Israel.

El Israel espiritual para nuestros tiempos es el pueblo de Dios; por un lado unos son medidos y por el otro son señalados, pero hay algo en común: adoran, claman y gimen en el altar, es decir en su presencia. El Arca del Pacto era un pequeño altar donde estaba la presencia de Dios en el Lugar Santísimo en su templo o tabernáculo, estos son la Iglesia prudente que está abasteciéndose de aceite, llenándose de Dios. Estos intercesores y adoradores a los cuales Dios ha conocido en su secreto (Lugar Santísimo), más a los que están en el Atrio, es decir los que caminan conforme a la carne, serán hollados por los gentiles por cuarenta y dos meses. Esto nos dice que el mover más glorioso de todos los tiempos esta por venir. Este mover del Espíritu Santo sobrepujará en gloria al que existió en la Iglesia primitiva y será por medio de la Iglesia prudente que Dios se moverá para levantar la gran cosecha. Predicando el evangelio hasta lo ultimo de la Tierra, con manifestaciones poderosas del Espíritu Santo y librándolos de manera sobrenatural del juicio que ha de venir a este mundo y donde la Iglesia insensata se encontrará involucrada y será hollada por tres años y medio porque el juicio de Dios empieza por su casa.

V. El juicio y la gloria de Dios

La Gloria de Dios por un lado y el Juicio de Dios por el otro vendrán de la mano. Muchos de la Iglesia insensata serán salvos a un alto precio porque será grande la prueba (Mateo 24 y Lucas 21) y a causa de la prueba que ha de venir clamaran a Dios con todo su corazón y Dios los escuchará, los perdonará. El Dios que les dijo: “no os conozco” les reconocerá porque en medio de sus angustias le buscaron en su secreto, porque nuestro Dios misericordioso es. Pero otros muchos de la Iglesia insensata, obstinándose permanecerán firmes en el pensamiento de su propio corazón y serán los apostatas mencionados en Tesalonicenses 2:3 “porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición”. Hoy en día se esta predicando paz y seguridad, que la Iglesia no pasará por un tiempo llamado por el Señor como “principio de dolores”. En la que el martillo (prueba) viene contra la Iglesia (“candelero” Apocalipsis1:20); pero la Iglesia prudente será librada milagrosamente por el Señor en esos días estando todavía aquí en la Tierra. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra” (Apocalipsis 3:10). Después que se evangelice al mundo entero, entonces vendrá el fin. Esto es el juicio de Dios contra las naciones llamado también como la “gran tribulación”. Más en este “principio de dolores” solo van a prevalecer los que cuenten con un buen equilibrio entre la palabra y el Espíritu Santo (lámpara y aceite), estos serán los que permanecerán hasta el fin y serán salvos (Mateo 24:13). En aquel día la Iglesia insensata querrá de ese poder que el E. Santo dará a la Iglesia prudente para ser portadores de la gloria de Dios y ser librados de el día de la prueba, pero el tiempo se habrá acabado para obtenerlo, por cuanto no hicieron caso a tanta advertencia que Dios les envió por medio de sus profetas y solo podrán conformarse con su salvación, si vuelven hacer tan dependientes de Dios como el principio.

LA PALABRA PROFÉTICA, ES LA TROMPETA DE DIOS SONANDO, PARA PREVENIRNOS DE ESTOS DOS GRANDES ACONTECIMIENTOS QUE ESTÁN POR OCURRIR EN LA TIERRA Y QUE INVOLUCRAN A LA IGLESIA DE JESUCRISTO.

En Lucas 16 nuestro Señor Jesucristo reprocha la actitud de los fariseos y de los saduceos que vinieron a El para pedirle señal del cielo y la amonestación fue tan fuerte que les llamo hipócritas, porque tenían la capacidad de distinguir el aspecto natural del cielo, pero que no tenían el discernimiento para conocer los tiempos y que como líderes espirituales del pueblo de Dios, eran responsables de la buena o mala dirección que se le diera a aquella nación y que por falta de sensatez, les pasó desapercibido el día de su visitación (primera venida de el Sr. Jesucristo). Todo ministro de la palabra de Dios, como líder espiritual del pueblo de Dios está comprometido como atalaya de anunciar tanto como cuando viene el enemigo para destruir, como cuando viene el Señor para bendecir. Y hoy en día muchos ministros de la palabra de Dios como atalayas de su pueblo solo están anunciando “paz y seguridad” (la gloria de Dios sobre su pueblo, 1ª Tesalonicenses 5:3) sin anunciar la “destrucción repentina” (juicio sobre la casa, 1ª Pedro, 4:17) porque muchos de ellos duermen por cuanto no han tenido el discernimiento de que el juicio y la gloria de Dios vienen de la mano, y por no estar apercibidos harán que el pueblo que liderean se pierda de la visitación de Dios más grande en poder y gloria que jamás haya venido sobre el pueblo de Dios y que cuando oigan el clamor a la media noche (prueba) (Mateo 25:7) al preparar sus lámparas se darán cuenta que no tienen aceite en sus vasijas; es decir, no tendrán poder para enfrentar el día de la prueba que ha de ! venir sobre este mundo. Más aquella Iglesia prudente como en los días de Noe subirán al arca hasta que pase el diluvio (juicio).

VI. Nuestro capitán esta escogiendo lo más selecto de su ejercito

En estos tiempos nos encontramos como en el tiempo de los jueces “cada quien hacia lo que bien le parecía”. Como líderes espirituales hoy en día cada quien predica y pone por obra el evangelio como bien le parece y a causa de esto el pueblo divaga yendo en pos de otros dioses que no son dioses. Pecando, quebrando el pacto que un día establecieron con el único Dios verdadero (como en el tiempo de los jueces) abriendo puertas al enemigo, para ser llevados cautivos por Satanás y sus demonios para tenernos bajo esclavitud y a causa de su opresión clamarán, y en medio de sus angustias serán oídos por Jehová de los ejércitos quien los reconocerá porque verá la sangre del Cordero, porque El si es fiel a su pacto, pero también es justo y en su justicia los hará entrar a los vínculos del pacto. Ezequiel 20:27 dice: “os haré pasar por bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto”. Y levantará un juez como en los tiempos antiguos como un Gedeón. ¿Sabes a quien tipifica? ¡Si! A nuestro precioso Capitán, quien en estos momentos está señalando entre un gran ejército de 32,000 a solo 300 soldados, estos son los más intrépidos, valientes que no tiemblan ante el enemigo y que en todas sus batallas (pruebas) han prevalecido. Son fieles y verdaderos como su Capitán, que se identificaron con El en sus quebrantamientos así como ahora se identificarán con su Señor y Capitán en su gloria. ¿Sabes quienes son estos? La Iglesia prudente (remanente fiel), poquitos pero apasionados por su Señor. Estos están con El en su monte santo (altar) adorando porque le aman, pero también interceden porque aman a sus hermanos y postrados en el altar claman y gimen por el pecado de Israel (Ezequiel 9:4 y Apocalipsis 11:1-2). Esta es la Iglesia insensata, la que está en el Atrio o que camina conforme a la carne. Pero que los que están en el altar (la Iglesia prudente) los ama porque son sus hermanos y les reconocen porque participan de la misma sangre del Cordero y por medio de estos seleccionados, como los 300 de Gedeón, que se enfrentaron a un ejército de 135,000 soldados enemigos. Traerá cautiva la cautividad, muchos serán restaurados o salvos pero otros muchos se perderán por la dureza de su corazón, estos en su hambre de poder pero sin dar fruto del E. Santo en medio de su confusión pensando que viene este poder de parte Dios, recibirán poder del enemigo, levantándose así la apostasía con muchas señales y maravillas por medio de las cuales engañaran a muchos por no tener el discernimiento para analizar su mensaje. Porque el árbol por su fruto es conocido, un pueblo que solo se dejará llevar por la manifestación de poder, sin entender que Satanás también predica, profetiza, y hace milagros.

La recomendación de Dios. “Mirad también por vosotros mismos, que vuestro corazón no se cargue de glotonería y de embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante de el Hijo del Hombre.” (Lucas 21:34-36). Para que en esos días en los cuales estamos a punto de entrar, el Esposo nos reconozca y no venir ha sufrir la vergüenza jamás experimentada en nuestra vida, por no reconocernos, por cuanto no estuvimos en su secreto porque donde El nos conoce es en nuestra cámara secreta, ahí es donde El intimida con su novia y con justa razón a la Iglesia insensata El les dirá en aquel día por no pasar tiempo en su presencia: “de cierto os digo no os conozco.”

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