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HISTORIA DE LAS ASAMBLEAS DE DIOS

Origen de las Asambleas de Dios en el mundo...

Las Asambleas de Dios tienen sus raíces en un avivamiento espiritual que comenzó a finales del siglo XIX y entró en el siglo XX con la repetición extensa de experiencias espirituales bíblicas. Durante ese tiempo, muchos cristianos en los Estados Unidos y otras partes del mundo comenzaron a sentir una mayor necesidad del poder de Dios obrando en sus vidas. Individualmente y en grupo se dieron a la tarea de orar y adaptar sus vidas a lo que creyeron era el patrón del Nuevo Testamento.

En respuesta a ello, el Espíritu Santo se derramó sobre un gran número de ellos, llevándolos a una gozosa y espontánea adoración, y un intenso deseo de predicar el evangelio. Como el relato bíblico del Libro de los Hechos de los Apóstoles, esta experiencia, llamada "bautismo en el Espíritu Santo", fue universalmente acompañada del hablar en lenguas desconocidas. Fue asociada con el derramamiento del Espíritu Santo el día de Pentecostés (Hechos 2) y los participantes de este movimiento fueron llamados Pentecostales.

El renacimiento Pentecostal moderno se remonta generalmente a una reunión de oración en la Universidad Bíblica de Topeka, Kansas, el 1 de enero de 1901. Mientras que muchos otros creyentes habían hablado en lenguas previamente durante el período del avivamiento espiritual, la mayoría de investigadores están de acuerdo en que fue aquí, con estos receptores de la experiencia, quienes a través del estudio de las Escrituras se convencieron de que ésta es la evidencia bíblica para el bautismo en el Espíritu Santo.

Universidad Bíblica de Topeka

El avivamiento pasó rápidamente a Missouri y Texas, California y otros estados. Un encuentro de avivamiento que duró tres años en la Misión de la Calle Azusa, en los Ángeles, atrajo a creyentes de toda la nación y aún fuera de ella, y sirvió como trampolín para enviar el mensaje pentecostal alrededor del mundo.

Azusa Street Mission 1906

Los informes sobre lo que ocurría en el lugar eran presentados por periódicos y otras publicaciones que se originaron con el movimiento. Los avivamientos espontáneos comenzaron a presentarse en otras partes del mundo y en varios campos de la misión.





Comité de Avivamiento de la Misión de la Calle Azusa

Los aspectos Pentecostales del avivamiento no fueron generalmente bien recibidos por iglesias establecidas y los participantes del movimiento fueron excluidos de los cuerpos oficiales de las religiones existentes. Fueron forzados a buscar sus propios lugares de adoración y pronto había centenares de grupos Pentecostales.

Antes de 1914, muchos ministros y laicos habían sido alcanzados al extenderse el avivamiento, y el gran número de personas evangelizadas comenzó a crear algunos problemas prácticos. Se creó la necesidad de formalizar el reconocimiento de ministros, la aprobación y ayuda a misioneros, y realizar una completa contabilidad a los fondos recaudados. Además había una creciente demanda hacia la unidad doctrinal, la literatura evangélica y una escuela permanente de entrenamiento bíblico.

Con el fin de proteger y preservar los resultados del avivamiento y los millares de creyentes bautizados por el Espíritu Santo, algunos líderes consideraron unirse bajo una fraternidad. En 1924, cerca de 300 predicadores y laicos representando a 20 estados y varios países foráneos se reunieron en un "Concilio General" en Hot Springs, Arkansas, para discutir y tomar acciones ante las crecientes necesidades.

Delegados reunidos en Hot Springs

Aviso publicado en "Word and Witness", citando a la primera Convención...

Las cinco razones que enumeraron para convocar a la reunión fueron: Unidad doctrinal, permanencia del trabajo realizado, interés por las misiones, establecer las iglesias legalmente bajo un mismo nombre, y la necesidad de crear una escuela de entrenamiento bíblico.

La fraternidad cooperativa que emergió de la reunión fue legalizada bajo el nombre de "Concilio General de las Asambleas de Dios". La mayoría de los delegados demostraron muy poco interés en formar una nueva denominación, así que estructuraron su organización para unir a las asambleas en los aspectos ministerial y legal, mientras que permitieron que cada congregación fuese autónoma y autosuficiente. Esta estructura permanece hoy en día en todas las Asambleas de Dios alrededor del mundo.

En 1916 el Concilio General aprobó una declaración de verdades fundamentales. Es una declaración bíblica simple que se mantiene virtualmente sin cambios y continúa proporcionando una base sana para la fraternidad, una posición firme respecto a las doctrinas bíblicas vitales. (Ver...)
Desde el principio, las Asambleas de Dios se han centrado ministerialmente en el evangelismo y las misiones, dando lugar a un crecimiento continuo dentro de los Estados Unidos y en a través de sus fronteras: Un siglo después de este gran avivamiento, estamos presentes en 232 países del mundo a través de una membresía de más de 52 millones de creyentes.







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